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martes, 17 de septiembre de 2024

Desvaríos V

                                                                                   La experiencia. Foto de J.C. González

Mi cuerpo siente hambre en la piel. ¡No me toca! ¿Quién me robó sus abrazos y sus besos? ¿Quién se interpuso? ¿Acaso soy un hombre de hielo?

Es conveniente un cierto grado de conformidad con la vida; cuando uno odia al mundo, además de ser un discapacitado para el placer, el demonio lo tiene dentro.

          ¡Ay, esta memoria, se me olvidan los recuerdos! Tendré que inventármelos para rellenar los huecos que hay en mi vida.

          Distingamos conceptos básicos: no es lo mismo ser "servicial" que ser "servil". El primero es amable, más nunca esclavo. En eso consiste su "charme".

Aquel hombre era lento; se diría embobado, no de fascinado, sino de bobo; su cabeza sufría de retardo, de aletargamiento; vivía en el limbo. Por eso, percibía detalles de la vida que otros no alcanzaban; y por eso dicen que los tontos son más felices.

          En nuestra época se vive tan deprisa que no da tiempo de convertir la experiencia en “vivencia”.  Vivimos como saltimbanquis y volatineros, artistas capaces de realizar diferentes ejercicios de equilibrio, movimientos y juegos acrobáticos.

          Con la acumulación de cosas engañaba su soledad. La Facultad de Economía va a desaparecer, dicen que porque todos los hombres son ya economistas. ¡Se acabaron los sueños!

          ¿Para cuándo la cultura eclipsará a la economía? Afortunadamente en la vida hay acciones que no son monetizables.

Aquella persona carecía de argumentos coherentes, sin embargo, con su verborrea derrotaba a todos los que tenía alrededor. ¡Qué ingrata, nunca pidió perdón!

 Es curioso, pero algunas veces, entre los dirigentes, entre los intelectuales, hay algunos hombres inteligentes.

Mente enjaulada:

Que repite por costumbre, sin prestar mucha atención, como un papagayo, las seudo-ideas de una de las tres grandes cosmovisiones del mundo: la mercantil, la religiosa o la política. Pura racionalidad esquematizada y prisionera, que no danza libre e intuitiva por la vida.

La belleza nocturna:

En los claroscuros de la noche, en la atenuada luz de aquella habitación, ella tenía una belleza nocturna; la voz apagada, susurrante, de cansancio. El día había sido un caminar errante, solitaria por el mundo; la noche el reencuentro consigo misma.

Las acciones gratuitas:

Son los actos más valiosos: Un amanecer, el olor de las flores, una sonrisa, una conversación de café...  No tienen una finalidad precisa y, además, no pueden ser monetizados. Las personas agraciadas, con gracia, suelen ser agradecidos; son seres afortunados que sienten gratitud por todo. La gratuidad es al hombre,  lo que la belleza es a la naturaleza. Los dos surgen espontáneamente: En el hombre por un impulso natural y en la naturaleza por azar.

El eremita:

Era un hombre errante y nómada, un eslabón perdido, acaso un trotamundos. No había ido al colegio ordinario, no tenía familia, ni patria. Vivía de un trozo de pan, un vaso de vino y un lápiz para escribir poesía. Gustaba de la soledad, huyendo de las multitudes. Sus ojos observaban el mundo desde lejos y se reía mucho. Veía a los otros, hombres y mujeres, como seres vanidosos, con un ridículo taparrabos, muertos de frío y desamparo. Aquel hombre murió sin pena ni gloria.

La belleza sucia:

Siempre he preferido "la belleza sucia"; "la belleza sublime", además de escasa, me aturde. Una vez leí que la búsqueda desmedida de la perfección produce neurosis. Pues bien, esta idea la he visto recogida en el concepto japonés Wabi-Sabi que apunta a la "belleza de la imperfección": Nada es perfecto, nada es permanente, nada está completo. Wabi Sabi se inspira en la naturaleza, con su paradoja de ser perfecta e imperfecta a la vez. Abrazar el estilo de vida Wabi Sabi nos permite mirar a la realidad sin la presión de que todo esté bien; nos sugiere la necesidad de disfrutar de los momentos tal y como vienen, sin expectativas. Las arrugas, los arañazos, las cicatrices, son un recordatorio de nuestras experiencias.

El espíritu de contradicción:

         Real Academia Española: Genio inclinado a contradecir siempre. Carácter que se opone con frecuencia y parcialidad a lo que los otros le manifiestan. Baltasar Gracián en el aforismo 135 del Oráculo Manual lo llama "hacer guerrilla de la dulce conversación". Y Guillermo Cabrera, en "Los Contradictorios" dice que se sientan siempre de espaldas, al revés de todo el mundo. Contradecir, a contracorriente, contratacar, contraorden, contraponer, contracrítica, contrariedad, contrariar... "Contra": Prefijo que denota oposición o contraposición, con el significado de 'enfrente de' en lugar de 'junto a'. La compasión renuncia a los antagonismos; la consonancia mejor que la disonancia.

          No comprendo por qué los laicistas de nuestro país son más beatos que San Pablo. 

 


miércoles, 3 de julio de 2024

Desvaríos IV

                                                                    
                                                                                             Mundo. Foto de J.C. González


1. Filisteos: Muñecos articulados de un teatrillo balanceando el cuello en un movimiento frontal de inclinación de la cabeza. Tristemente les faltaba el mecanismo que les permitiera girar el cuello en un desplazamiento lateral de negación.

2. Cuando era joven, desvalido, le entusiasmaba la idea, solo la idea, de llevar bastón; necesitaba para vivir un apoyo ortopédico sobre la tierra. Ahora, mayor, paradójicamente más autosuficiente, disfrutaba caminando sin apoyos mecánicos.

 
3. Decía una abuelita nonagenaria: "Se ha perdido la vergüenza, la modestia y el pudor. Solo queda gente frívola en una desenfrenada exhibición.


4. Con la lectura, vía de escape de la vulgaridad, rompió con un mundo uniforme y anodino. Unas veces le conmovía el corazón y otras se lo aliviaba.  Siempre al borde del caos.

 
5. Cuando descubrieron el rango y la relevancia social de aquel hombre, que era un "homme du monde", todos quisieron ser su amigo. Antes, las personas de escasa monta no les interesaban.

 
6. El sufrimiento erosiona la ternura. ¡Crac! Se quebró como un espejo roto irrecuperable.

7. La soberbia nada hace gratis. Aprovecha todos los resquicios, no deja ni uno, para saciar sus intereses y su ego.

 

8. Es más difícil respetar las ideas contrarias que reafirmarse en las propias. Pero no lo olvides nunca, delante de las ideas hay personas.

 

9. Ella no era bonita, pero tenía algo que enamoraba: su saber estar, su elegancia, su bondad. Es la distinción la que hace atractiva y cautivadora a una persona.

 

10. Sus ojos me observaban, pero no sé si me veían. Tenía una extraña mirada que más parecía escudriñar hacia dentro que hacia fuera.


11. Las personas sinceras, sobrias, se expresan con la precisión y el cuidado que requiere cada momento; nunca hablan por hablar.

 
12. Algunas personas tienen grabadas en su mente la escena, el momento y las personas, en que se destruyó su inocencia para siempre.

 
13. ¡Si pudiéramos recobrar las emociones pretéritas, alegres o tristes, que han dejado su huella en cada arruga!

 

14. Anomalías psíquicas o heridas de la vida. Perdición: Acción de perderse. Ruina espiritual.

 
15. Es difícil encontrar rastros personales en tiempos tecnológicos; historias humanas entre tanta soledad. Tambores de guerra.

 

16. Por eso, un hombre había elegido para sí una extraña reciedumbre ante "la Invasión de la Máquina" y una pizca de ternura entre los humanos que aún quedaban.

 
17. Aquel hombre se quedó dormido, cubriéndose la cabeza, temeroso de que se la robasen.

 
18. Escribía poesías en las redes sociales. Unas eran propias, otras robadas. Eran oráculos en tiempos de incertidumbre.

 
19. Hay dos móviles en las personas: los intereses y las actitudes. Aunque suelen combinarse, a veces los intereses se disfrazan de generosidad y en otras ocasiones las actitudes se rebelan contra la ingratitud.


20. Dos son los movimientos básicos de la vida del hombre: desenvolvimiento en el mundo y repliegue espiritual en el alma; con sus reversos: dispersión en el ruido y embrutecimiento del ser. 

 

 

 

Desvaríos III

                                                                                            El sabio. Foto de J.C. González


1. Ignoro qué son las cosas, qué es la vida; solo puedo esbozar algunos "comentarios inconexos”.

 
2. Cortesía social. ¡Qué cómoda, sin compromiso! Solo hay que contar con emoción algún asuntillo anodino.


3. Hay palabras entrecortadas que son sollozos al borde del llanto.

4. Llorar de alegría: Eclosión emocional incontenible después de una larga y tensa espera de dolor intenso.


5. Cuando reventemos de ira, con un enfado explosivo, más necesaria es la prudencia, la discreción. ¡Qué fácil decirlo!


6. Decía su amiga que ella tenía una bondad natural. Pero ella se quejaba, incapaz, de que no podía  alcanzar la contemplación de la belleza.

7. Era un hombre tan lento, tan al margen, que, incluso, no había llegado ni a su “sí mismo”.


8. ¡Me gustan esos dientes blancos cuando la gente sonríe irónica!

9. La "belleza sublime" me aturde. Mejor la "belleza sucia, contaminada", en la que prevalezca lo admirable sobre lo chabacano.


10. Móvil. Motivación: Aquello que mueve moralmente. Teléfono, celular: Aquello que mueve sensualmente. En él todo es placer subyugante.

11. ¡Ojo de loca no se equivoca! Dios era una mujer.


12. La vida es una carrera en la que muchos de los corredores no alcanzarán el pódium. Son lo que viajan en los vagones de "tercera clase".

13. En las tascas se bebe, se vive, se aprende. Segundo hogar. Las tabernas son las universidades de los nómadas.


14. Cuánto más silencioso, más soñador. ¿Acaso la felicidad es escandalosa?

15. El ruido y la furia no pueden con la delicadeza; siempre hay un rincón para la ternura.


16. ¡Tan cerca de la muerte y tan valientes!


17. Lo que la naturaleza permite, que no lo prohíba la cultura. Desde una perspectiva biológica, evolutiva, nada es antinatural.


18. Los filósofos construyen argumentos; los sabios solo viven, sin ideas.

19. "El infierno son los otros", decía Sartre. Solo de la conversación solilocuente puedes enriquecerte.


20. Lo trivial, lo banal, lo insustancial, representa la mayor parte de la vida. Solo desde lo superficial se puede acceder, seguro que lentamente, al sentido, al misterio. 

 

 

 

jueves, 9 de abril de 2020

Desvaríos de un demente


Qué Dios bendiga a los creyentes y la Naturaleza honre a los agnósticos. ¡Qué Dios y la Naturaleza no se contradigan!

Dijo un amigo a otro: "Aquel hombre es un ser extraño". Le contestó su compañero de paseo: "Sí, seguro, como todos". El primero dijo: "Pues sí".

Duermevela: Para algunos hombres la pereza es dulce y suave; la somnolencia producida por la modorra es su ideal. ¡Qué agradable unos gramitos de elegida estupidez!

En la vida tenemos dos opciones: la angustia y el humor. Con el humor se sobrelleva la angustia. En todo caso, es mejor que la histeria colectiva. La risa alivia la pesadumbre de vivir.

Cuando nacemos el espíritu de los hombres está vacío de contenido, limpio y sereno como el azul. Tabula rasa. Es la inacción en medio de un ajetreo de acciones. Alejarse del ruido y del escándalo, incluso informativo, es una señal de inteligencia que vuelve al origen.

Antes de la oralidad estaba el silencio. Ahora, el silencio vence a la palabra.  Las palabras engañan, sobretodo la palabra hablada. O ha sido al revés: las palabras han sepultado inexorablemente al silencio.

Los intereses se disfrazan de ideas; como el cuerpo solo aparentemente se guía por el alma.

El día que tire la toalla. ¡Ay... el día que tire la toalla...! Se acabó todo, qué triste. Resurjo de las cenizas pero algún día me achicharraré sin retorno.

Es inmoral todo lo que impide la voluntad de vivir de una manera natural, según el criterio íntimo.

Si nadie nos avisó el día que nacimos, ¿por qué nos avisa la muerte con sus signos: el deterioro y las enfermedades? ¿Quién diseñó este tránsito?

El laicismo sigue amarrado a la tradición cristiana. La culpa y el miedo sobrevive en el  libre pensamiento después de la Ilustración.


Unas palabras que no son mías para terminar:


¡Intereses del mundo, no valéis lo que un suspiro!


Benito Pérez Galdós, Trece cuentos, La princesa y el granuja, Editorial Edaf, Pos. 2104

lunes, 22 de abril de 2019

Desvaríos de un demente


No hay dos olas exactamente iguales en el mar. Así es mi mundo interior: caótico y desordenado. ¿¡Cómo vivir mecido por las olas!?

Soy un tipo vulgar; solo podrás tratarme si sientes piedad por los seres disfuncionales.

Es común en los hombres maduros vivir una vieja sensación del deber cumplido solo a medias y del placer solo a medias disfrutado.

Y no olvides que la “mayoría” de los hombres son los muertos. Los vivos son una “minoría”.


El criterio es firme. La opinión es flexible. Si la opinión se guía por el criterio tenemos a una persona con carácter, al modo aristotélico. Si la opinión no se orienta por el criterio es voluble, veleidosa. Estamos ante el tarambana.

El aprecio procede del cariño, el menosprecio de la envidia y el desprecio del odio. Aprecio, menosprecio, desprecio. Hipocresía, ¡qué bien nos movemos entre los tres ámbitos aparentando justamente lo contrario de lo que sentimos!

Cuántos  pagos afectivos son en realidad estafas emocionales que seres ventajistas e inescrupulosos nos recaudan.

Lo que no es rutina es azar: Orden y caos. Providencia divina, planificación humana; todo debe suceder y sucede según lo previsto. ¿Por qué despreciamos el azar de lo natural, de la Naturaleza? Soberbia divina, vanidad humana.


Introduzco ahora una vivencia que no es de mi cosecha:

Facundo Cabral sobre su madre:
“Nunca pudo ser inteligente porque cada vez que intentaba aprender algo, llegaba la felicidad y la distraía”.


viernes, 26 de octubre de 2018

Desvaríos de un demente (en la 2ª acepción del Diccionario de la RAE)


Llevo toda la vida, y aún sigo, buscando palabras que me den cobijo. No acuden a mí. ¡Qué desesperación!

Bipolar, tal vez; multipolar, seguro. Cómo dar unidad a este laberinto de senderos enredados.

Escuchar es atender a lo que nos cuentan los demás y para ello hay que tener espacio suficiente en nuestro corazón. No sobrecargues de naderías tu mundo interior. Deja espacio libre para sentirte a ti mismo y a los demás.

El bullicio de los hombres, ¡qué incómodo para las plantas!

Arte de embaucar: Un amigo me habla. Sintetizo lo que me dice y luego yo, en la conversación, lo amplio con detalles, comentarios, ideas… hasta el cansancio. El otro se queda con cara de tonto y yo feliz, aunque lo disimulo, de mi sabiduría; una forma de poder.

Si nos acercamos a lo natural, a la Naturaleza, a los animales y a las plantas, nos sentimos en unidad; solo el pensamiento nos abre a las dicotomías, a las contradicciones, al malestar con nosotros mismos. Todo cuanto ocurre al hombre tiene una lectura desde la Naturaleza, desde lo natural, que es liberadora.

Detesto los juicios morales de lo ajeno; transpiran prejuicios.


Desde que Isaac Newton descubrió la Ley de la Gravedad se perdió el sentido del humor. ¿O no fue él? Cómo alcanzar el equilibrio entre la gravedad cargante y la levedad banal, entre la impostura de un divo y la ridiculez de un bufón.

En una pared de la ciudad algún estudiante hedonista versionó, en una pintada, el primer principio cartesiano en los siguientes términos: “Follo, luego existo; no follo, luego insisto”.

Palabras homónimas: Es curioso que un órgano tan placentero como el “pene”, sea, al mismo tiempo, la primera y la tercera persona del singular del presente de subjuntivo del verbo penar (Yo pene… Él pene). Se mezclan la risa y el llanto, el placer y el dolor. Como en la vida misma. Acaso por la conjunción de ambos elementos tuvo tanto éxito el psicoanálisis.


Introduzco ahora un aforismo que no es de mi cosecha, pero que es oportuno:
     Sentencia de Albert Camus recogida por Victoria Camps en la Revista Mercurio, Especial Doscientos, 2018,  pág. 18

“No puede haber una moral sin realismo, pues la virtud pura es inhumana”.



martes, 17 de julio de 2018

Pajaritos en la cabeza


Anidar rencor en el alma; acumular basura en el hogar.

Estéril deseo el de quien trata de someter y refrenar el corazón.

Pienso mejor después de dejar la mente en blanco.  Suspender el pensamiento me hacer ver más claro.

Quién no está en el relato no existe. Cuídate de expresar tus vivencias y compartirlas.

Es necesario refugiarse en la droga de los sueños contra el dolor de vivir.

                                               . . . . . .

Si ejecuto una acción que no me gusta, por qué, al contarlo, tiene que haber  concordancia entre sujeto y predicado. Quizás, por eso, algunos periodistas se equivocan tanto en la concordancia.

El experto en destapar las mentiras de los demás, es un sabio mintiendo.

Convive distraídamente  con tu porción de mentira.




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                                                . . . . . .

Introduzco ahora un aforismo que no es de mi cosecha, pero que es oportuno:

“La verdad padece, pero no perece”.
Santa Teresa de Jesús, Carta LXXIX


miércoles, 4 de julio de 2018

Pajaritos en la cabeza


 Baño en el mar. Sombra en el agua. No pude distinguir si era el vuelo de una gaviota o el aleteo de una perca. Siempre sombras, siempre dudas.

Dicen los sabios y los filósofos  que es imprescindible dudar para crecer como persona; de la duda metafísica a la duda existencial;  yo prefiero matar las dudas una a una como si fueran mosquitos.
                                    . . . . .

¡Qué suerte la de los que habiendo nacido no necesitan renacer cada día!

A algunos les gusta el teatro… pero en el escenario; no quieren ser actores, ni admiten distintos papeles, ni quieren ver evolucionar su vida.



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                                                  . . . . .

¡Qué pizarras más maravillosas! ¡Cuántas cosas se han comunicado desde  la palabra escrita al alma, sin imágenes! Eran como cartas de amor leídas de viva voz.

Éxtasis del whatsapp y del facebook, arterio-esclerosis del pensamiento.

Entre la amalgama de imágenes y  palabras el hombre mediocre nunca eligió.

El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo, dijo René Descartes; y yo digo: lo repartió un borracho.

Mirar desde lejos, mirar por dentro. Que la inmediatez no te devore. Mirada de águila, andares de tortuga.

No renuncies a tus gustos, sencillos, cuasi-espirituales; es la muerte.

viernes, 25 de mayo de 2018

Pajaritos en la cabeza


Levanta los brazos; abre las manos; sostén tu cielo.

Tú sabes: ¿Qué pasa con el mundo? Bajo el cielo azul una pelota roja de goma  rodaba en la azotea.

Naufragios en el Mediterráneo. “Quien toma parte en el pecado de homicidio, también es un homicida”. Stefan Zweig, Los ojos del hermano eterno, Acantilado, pág. 19.

“Las gentes de corazón limpio gritan asiduamente y en todos los idiomas: “No hay derecho””.

Miro, y sonrío. No porque me guste lo que veo. Sino porque no miro lo que no me gusta.

Vivía del fantasma del oropel que invadía todo su ser.

El erotismo es a la pornografía lo que la poesía al panfleto.

Decía una filósofa a su colega: ya que no somos profundos, seamos oscuros.

La religión positiva, la religión oficial, es la manifestación más elaborada de la hipocresía. La apelación a lo divino y lo demasiado humano conviven en perfecta armonía.